Red de Mate

Bandera anticorrupción de AMLO… ¿tiene dos lados?

¿Y saben por qué reina tanta tranquilidad sobre la situación en la familia Bartlett?

Ante la pandemia mundial que se vive por el virus COVID-19, no existe tema más importante en todo el orbe para el ser humano que el de los avances en general del Coronavirus en diversos países. En nuestro país, no es la excepción, con el pequeño detalle que de vez en cuando ocurren temas que logran captar por unas horas el interés de cierto sector de los mexicanos.

El tema de la corrupción en el gobierno federal que encabeza Andrés Manuel López Obrador desde un inicio ha sido “la bandera” de su administración. El tabasqueño ha dejado en claro en cada plaza que pisa, en cada municipio que recorre y, en cada “mañanera” que ofrece a los medios de comunicación, que su gobierno no permitirá más la corrupción que se orquestaba “en los gobiernos neoliberales”.

Con lo sucedido recientemente, donde al hijo de Manuel Bartlett (director de la Comisión Federal de Electricidad), se le adjudicaron contratos millonarios por el orden de los 162 millones de pesos, “la bandera” de López Obrador de acabar con la corrupción durante su mandato, ha sido, no solamente manchada, ha sido “desgarrada” y sin opción a remendar.

Andrés Manuel López Obrador ha mencionado una y otra vez, que su gobierno será recordado por llevar a cabo un plan de austeridad republicana, combate a la corrupción e impunidad, además de los programas de bienestar para los más necesitados en el país. Hoy en día, el actual gobierno federal ha invertido más tiempo en seguir “alimentando” cada mañana el odio de los mexicanos hacia los gobiernos del pasado, además de polarizar al país; que buscar en verdad, las soluciones que le den rumbo a esta nación.

A pesar de que ya quedó comprobado que León Manuel Bartlett Álvarez fue beneficiado con seis contratos con adjudicación directa y uno mediante licitación pública; los pasillos dentro de Palacio Nacional se encuentran en calma. Ni el padre del acusado, Manuel Bartlett Díaz y mucho menos el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador se muestran preocupados, incluso, estimado lector, no tarda en ofrecerse alguna mañanera donde la culpa se le vuelva a echar a algún gobierno del pasado, inclusive algún medio de comunicación, para continuar con la “dosis” diaria de odio al 25% de los mexicanos que lo siguen.

¿Y saben por qué reina tanta tranquilidad sobre la situación en la familia Bartlett? Sencillo, porque meses atrás, el gobierno de López Obrador exoneró al “patriarca” Manuel Bartlett Díaz, dejando en claro mediante la Secretaría de la Función Pública (SFP), la cual, es encargada del combate a la corrupción, que después de varios resultados “de las investigaciones a Manuel Bartlett, director general de la Comisión Federal de Electricidad, no incurrió en conflicto de interés ni en enriquecimiento oculto”. Es decir, al político que mejor puede representar actualmente al “viejo” sistema corrupto y autoritario, Andrés Manuel, le pegó una limpiada y se lo presentó a los mexicanos como un líder “impecable”.

A pesar de que la SFP recibió alrededor de 33 denuncias contra el funcionario sobre una red de propiedades y empresas familiares que ocultan la fortuna acumulada por Manuel Bartlett, mostrando evidentes irregularidades y violaciones a la ley en el caso, el gobierno dijo que no encontró falta alguna en su proceder y todas las denuncias se desestimaron. En pocas palabras no pasó nada.

Entonces, si no va a pasar nada, se preguntará estimado lector, ¿por qué comenté que la bandera de acabar con la corrupción ha sido desgarrada sin opción a remendar? Bueno, es sencillo; Andrés Manuel López Obrador sabe que su bandera está manchada y desgarrada de un lado, ese lado equivale al 75% de los mexicanos (97 millones aproximadamente) en el país, que decidieron no votar por él en julio del 2018, que no salieron a votar o bien, que están en contra del actuar de su gobierno… pero, existe otro lado de esa bandera, y es la que siempre muestra; donde la corrupción se combate, los gobiernos del PRIAN saquearon a nuestro país y la mafia del poder está enojada por no poder seguir robando; ese lado, equivale al 25% de los mexicanos (30 millones aproximadamente).

En los próximos días, se sabrá cómo actuaron los representantes políticos de esos mexicanos que pueden ver el lado manchado y desgarrado de la bandera que presume el tabasqueño como “limpia y transparente” en el caso del hijo del polémico político Manuel Bartlett Díaz. Sin temor a equivocarme, no pasará nada; el gobierno de Andrés Manuel López Obrador no tiene oposición, y si ese 75% de mexicanos en el país no trabaja unido; difícilmente sucederá algo diferente a lo que ya se vivió con el ex gobernador de Puebla.

En fin…recuerden que todos estamos sobre un gran tablero de ajedrez… y, sabiendo mover bien nuestras piezas, no hay de qué preocuparnos. ¡Que comience la partida!

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