El documental “Baja California, the Pacific Coast of Mexico” fue restaurado, y ya puede ser disfrutado en la red

El filme que el tiempo había olvidado

La Paz, Baja California Sur.- Un viaje de 700 millas, de Bahía Tortugas a Cabo San Lucas es el que Johnson Hunt documentó en “Baja California, the Pacific Coast of Mexico”, filme rodado en 1949 en las agrestes tierras del entonces territorio sur de Baja Califormia, y que hoy medio siglo después puede ser disfrutado gracias al trabajo de rescate y restauración del Academic Film Archive of North America.

Con un financiamiento de la Castellano Family Foundation, una asociación del condado de Santa Clara, California, el documental de casi 11 minutos de duración, narra la odisea por tierras bajacalifornianas del productor reconocido por sus filmes educacionales. Si bien arranca en Ensenada, da un salto hasta Bahía Tortugas, ya en territorio sur de Baja California, para describir, la difícil cotidianidad de esa pequeña aldea de pescadores, alejada no solo de otros centros poblacionales, también de las “comodidades de la vida que conocemos”.

La lucha por subsistir es narrada por Hunt en una pintura que plasma, la escasez de lo que para la sociedad estadounidense de la época significaría vivir en la modernidad y la comunicación, pero que para los bajacalifornianos de la parte sur, de la “California de abajo”, significa ser parte de una tierra donde “los caminos son el mar” y donde las aguas les proveen de “excelentes cotos de pesca como atún, pez espada y dorado”.

De Magdalena, Hunt llega a Bahía Tortugas, la “mayor bahía natural” de la costa del Pacífico, escenario donde trascurre una vida sencilla, sin mayores metas que conseguir el diario sustento, y por la tarde, ya que la jornada acabe, pasar largas horas jugando dominó con los amigos en torno a una improvisada mesa.

Los Cabos, Cabo San Lucas, es el punto final de la odisea de Hunt, literalmente el destino último, el finisterrae de un viaje que perpetuó en celuloide como un homenaje a “una tierra solitaria y olvidada”, pero que muchos americanos comienzan a descubrir como “una tierra agradable para vacacionar”.

El documental narrado por Silas Johnson, de cuya traducción se encargó el recientemente fallecido Saúl Tuchmman, y que ya puede ser disfrutado en la red, es, sin duda, dada la escasez de material fílmico de la Baja California de la primera mitad del siglo pasado, una pieza cinematográfica de alto valor histórico y cultural.

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