“Debemos tener muy claro que necesitamos medidas extremas”, dice Claudia Bautista

Lanza la Secretaría de Cultura la Guía básica de reapertura para espacios culturales

No hay lineamientos específicos para la reapertura, explica la presidenta de Reli.

CDMX.- Dentro de la llamada desescalada, las librerías en España han tenido el acompañamiento de las autoridades y de los integrantes de la cadena del libro, para poner en marcha una campaña destinada a recuperar las visitas a sus locales como espacios culturales, bajo el eje de #TodoEmpiezaEnUnaLibrería.

En México, la Secretaría de Cultura lanzó la Guía básica de reapertura para espacios culturales, donde las librerías “nos ubicamos en la parte de los espacios cerrados y pudiendo abrir a partir del semáforo naranja, porque en realidad no tenemos lineamientos de parte de las autoridades para abrir”, explica Claudia Bautista, presidenta de la Red de Librerías Independientes (Reli).

“Lo que hicimos fue conjuntar las experiencias de cada uno, sumar las observaciones del documento, como la sana distancia, y tomar prestadas algunas recomendaciones de las librerías españolas para reabrir, porque ellos sí tienen un documento oficial en específico para estos lugares”.

Directora de la Librería Hiperion, de Xalapa, Veracruz, Bautista habla de la necesidad de matizar cualquier riesgo que pueda generarse dentro de esos espacios: “debemos tener muy claro que necesitamos medidas extremas, a fin de evitar que en nuestros espacios suceda cualquier cosa. Somos librerías de contacto: espacios muy pequeños, aun cuando no hay mucha gente que nos visita, pero casi todos son vecinos, conocidos, se les invita a sentarse, se dialoga con un café o con un té”.

Una de las librerías en Ciudad de México que, en cuanto se dio la voz de arranque, abrió sus puertas es A través del espejo, dirigida por Selva Hernández, en gran parte porque para el 30 de junio debe desalojar el local que ocupa en la colonia Roma. Te recomendamos: Tras la pandemia, necesaria la renovación de librerías físicas

“Lo primero que hicimos fue limpiar en la medida de lo posible, porque son 120 mil libros. Al momento de abrir, pusimos en marcha una especie de protocolo que desarrolló la Reli: máximo cinco personas con cubrebocas obligatorio, guantes y alcohol en la entrada, procurando tomar la distancia establecida”.

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