Para la coreógrafa, bailarina y maestra, la danza es “el espacio de la magia”

Recibe Claudia Lavista la medalla Luis Fandiño

CIUDAD DE MÉXICO.- Para la coreógrafa, bailarina y maestra Claudia Lavista, la danza es “el espacio de la magia”, el lugar donde confluye la energía y en el que puede ser ella misma. Pero, también, un espacio solidario y de diálogo.

“Si algo me interesa en la vida es dialogar. Hacerlo, por ejemplo, con mis colaboradores, con mis mundos interiores, mis ángeles y demonios, con el mundo, con otras artes. Creo que la danza tiene la particularidad de ser el hecho social que nos conecta como seres humanos, porque a todos les gusta bailar, aunque no lo hagan de manera profesional. La danza siempre está presente, desde el latido del corazón”, afirmó.

“Para mí es un espacio donde confluyen las energías, todo explota y emergen poéticas, formas de desarrollo, de comunicación y, sobre todo, de empatía. La danza, creo, tiene esa cualidad de generar reconocimiento del otro ser humano como alguien que es igual que uno, y entonces nos dota de enorme empatía”.

La también gestora cultural, fundadora y codirectora de la compañía Delfos Danza Contemporánea, recibió la noche de este vienes la Medalla Luis Fandiño, en el contexto del segundo día de actividades del Festival Internacional de Danza de la Ciudad de México (FIDCM), cuya quinta edición se realiza de manera virtual, por la pandemia.

Dicha presea reconoce a los máximos coreógrafos de danza contemporánea del país por su trayectoria y aportaciones. La entrega este año no fue de manera presencial y tuvo lugar al término de la función del Concurso Internacional de Solistas con Trayectoria, transmitida vía streaming.

Los tres ganadores fueron el venezolano Félix Oropeza, con La canción de la verdad sencilla, y los mexicanos Rosario Armenta y Luis Vallejo, con Zapatitos rojos y Aleatorio 78, de forma respectiva.

Nacida en 1969, Claudia Lavista habló en un video de 10 minutos de su paso por la Escuela Nacional de Danza, adonde llegó a los 15 años, luego de haber abandonado sus estudios de violoncello y adentrarse de manera casual en aquella disciplina, al tomar clases con Federico Castro.

Recordó que a los 17 años fue invitada por Raúl Parrao a sumarse al legendario grupo UX Onodanza, donde compartió con grandes bailarines, entre ellos Alicia Sánchez, Rocío Zamora y Ángel Mendoza.

Eran los años 80 y la danza en México vivía momentos muy interesantes; no había apoyos, financiamiento ni lo que existe ahora en relación con teatros, temporadas y becas, recordó.

Entre otros temas, Claudia Lavista reconoció la importancia de sus colaboradores, entre ellos Víctor Manuel Ruiz, con quien fundó y dirige Delfos y la Escuela Profesional de Danza de Mazatlán.

Definió a esa compañía como un acto de amor iniciado en 1992 que poco a poco comenzó a crecer y convocar a otros bailarines y colegas para enriquecerse y convertirse en una casa y un gran bosque.

“Han crecido muchos árboles, hay un florecimiento enorme de obras, de proyectos. Nuestra visión de la danza no ha estado dirigida sólo a la creación escénica ni las presentaciones, sino también a principios pedagógicos. No imaginábamos el alcance que ha tenido, ha sido sorprendente”, destacó.

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