El gobernador de Jalisco, Pablo Lemus Navarro, reconoció que durante la manifestación del 11 de octubre en Guadalajara hubo uso excesivo de la fuerza policial y detenciones injustas, luego de que ciudadanos protestaran por la mala calidad del agua potable.
En un mensaje difundido el martes 13 de octubre, el mandatario afirmó que revisó decenas de videos del operativo frente a Casa Jalisco y reconoció que la actuación policial tuvo graves deficiencias y se salió de control en los momentos más críticos.
Lemus señaló que las 39 personas detenidas durante la movilización recuperaron su libertad, incluidas las siete que habían sido trasladadas al penal de Puente Grande. También sostuvo que los manifestantes no debieron ser rociados con agua ni expuestos a gases durante la intervención.
El gobernador anunció una investigación interna para identificar y sancionar a los policías responsables de los excesos, con el acompañamiento de la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Jalisco. Además, afirmó que se buscará reparar los daños y evitar que hechos similares vuelvan a ocurrir.
La rectificación ocurrió después de críticas de organizaciones civiles, familiares de los detenidos y representantes políticos, quienes exigieron esclarecer las circunstancias de las detenciones y garantizar el respeto a la protesta social.
Aunque todas las personas detenidas fueron liberadas, abogados del Centro de Justicia para la Paz y el Desarrollo advirtieron que algunos procedimientos penales continúan abiertos. Por ello, pidieron que las investigaciones garanticen el debido proceso y que se documenten las presuntas agresiones cometidas durante el operativo.
El caso se desarrolla en medio de las demandas ciudadanas por la calidad del agua en la Zona Metropolitana de Guadalajara y de los cuestionamientos sobre la respuesta de las autoridades estatales ante las manifestaciones.






