La identificación de personas localizadas en fosas clandestinas continúa siendo uno de los principales desafíos forenses en Jalisco. En siete de cada diez casos se desconoce el sexo de las víctimas, una situación que dificulta avanzar en los procesos de identificación y entregar respuestas a sus familiares.
La falta de información biológica suficiente representa un obstáculo para establecer la identidad de los restos, especialmente cuando se encuentran fragmentados, deteriorados o han permanecido enterrados durante largos periodos. En estos casos, los especialistas requieren análisis antropológicos y genéticos para obtener información que permita relacionarlos con personas reportadas como desaparecidas.
La problemática se suma a la crisis de desapariciones que enfrenta el estado, donde colectivos de familiares participan en jornadas de búsqueda y denuncian retrasos en las investigaciones. Para las familias, conocer el paradero de sus seres queridos y recuperar sus restos constituye una demanda central.
La identificación forense requiere personal especializado, infraestructura de laboratorio, bases de datos actualizadas y coordinación entre las fiscalías, los servicios médicos forenses y las comisiones de búsqueda. Sin estos elementos, el proceso puede prolongarse y mantener a cientos de familias en la incertidumbre.
El desconocimiento del sexo de las víctimas evidencia la magnitud de los retos pendientes para las autoridades de Jalisco en materia de identificación humana y atención a familiares de personas desaparecidas.






