En Jalisco, 13.8 por ciento de la población infantil y adolescente enfrenta condiciones de trabajo infantil, que incluyen ocupaciones no permitidas o actividades domésticas realizadas en circunstancias que pueden afectar su salud, seguridad y desarrollo.
El problema comprende tanto a menores que realizan trabajos que la legislación prohíbe por su edad o por las condiciones en que se llevan a cabo, como a quienes dedican demasiadas horas a labores domésticas o las realizan en entornos peligrosos. Estas situaciones pueden limitar su tiempo de descanso, recreación y asistencia escolar.
Las actividades laborales de riesgo pueden exponer a niñas, niños y adolescentes a accidentes, sustancias peligrosas, jornadas excesivas y otras condiciones que comprometen su bienestar. En el ámbito doméstico, la carga de responsabilidades también puede interferir con su educación y desarrollo integral.
La persistencia de esta problemática está relacionada con factores como la precariedad económica de las familias, la necesidad de complementar los ingresos del hogar y las dificultades para garantizar que todos los menores permanezcan en la escuela.
La prevención requiere fortalecer la vigilancia laboral, detectar situaciones de explotación y brindar apoyos a las familias para evitar que las necesidades económicas obliguen a los menores a trabajar en condiciones inadecuadas. También es fundamental garantizar el acceso a la educación y proteger los derechos de la niñez y adolescencia.






